El origen de su nombre proviene de la fusión de los vocablos ingleses “japan” y “scandinavian”. El juego de palabras resume perfectamente esta unión de los dos mundos, de los dos estilos de decoración que más aceptación tuvieron estos últimos años.
Estéticamente, este movimiento contiene, por un lado, el espíritu japonés, proveniente de la estética del Wabi-Sabi, que valora la belleza de lo imperfecto, lo no permanente e incompleto, la paz y armonía reflejada en la decoración. Por el otro, el minimalismo escandinavo con su sencillez, simplicidad, colores neutros, puros, materiales nobles y líneas muy simples.
Ambos concluyen en una nueva versión, interesante y renovada, que saca lo mejor de cada uno de ellos no sólo en su aspecto estético, sino que también toma elementos de la filosofía. En síntesis, podemos hablar de una especie de sencillez minimalista con espíritu oriental.