Esta técnica también se puede realizar sin ser un profesional. Para ponerse en obra, se comienza por elegir tres versiones del mismo tono de color, cada una más luminosa que la anterior. El color más claro será el que utilicemos para pintar toda la pared; luego lo dejaremos secar, marcando con un lápiz la pared para dibujar tres bandas horizontales iguales entre sí. Ahora sólo tenemos que rellenar la de en medio con el color un poco más oscuro y la de abajo con el más oscuro de todos.
Pero… ¿Cuál es el truco? En una bandeja de pintura, tendremos que hacer una mezcla al 50% del color que hemos usado arriba y en medio, y otra, de los tonos que hemos utilizado en medio y abajo. “Usa una brocha en seco de los que se utilizan para cubrir ángulos para aplicar la mezcla rápidamente entre la banda de arriba y la de en medio mientras la pintura todavía está mojada, frotando con una esponja húmeda para volver a mojar ciertas áreas en el caso de que se sequen antes de que estés contento con el resultado. Repite en la parte de abajo con tu otra mezcla de color